Amanece en África, el Sol sale trágico,
lo ves por una cámara de algún medio mediático
que graba la pobreza y la muestra en televisión,
tú cierra los ojos al comer en el salón.
Niños en los huesos, el hambre, su batalla,
algunos cojeando por culpa de la metralla,
madres arrodilladas que esperan un milagro,
la Iglesia no responde, Dios nunca ha sido negro.
Hablo de lo que pasa, lo que veo y llora el folio,
sólo miramos abajo cuando vamos por petroleo.
Buscan una vida, un futuro y una escuela,
policías con porras a la espera en la frontera.